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FUNDADOR
Francisco Palau y Quer, fundador de las Carmelitas Misioneras Teresianas, nació en Aitona, Lérida, el 29 de diciembre de 1811. Consciente de su llamada al Carmelo Teresiano, hizo su profesión en momentos difíciles para la vida religiosa; su respuesta fue irrevocable.
Francisco Palau y Quer, figura señera del Carmelo español, pertenece al grupo de sacerdotes catalanes que, en medio de diversas circunstancias históricas, iluminaron la noche de la Iglesia española en la segunda mitad del siglo XIX. Su figura destaca por su personal y abismal vivencia del misterio de la Iglesia. Su vida, tejida de dificultades y búsqueda, tiene ahí su núcleo de condensación, su centro de gravedad, su fuerza motriz.
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Hombre de recia talla religiosa, que tuvo que transitar toda su vida por circunstancias complejas y dificultosas, vivió y se entregó al servicio de la Iglesia, su Amada, descubriéndola como Cuerpo Místico de Cristo: cuerpo moral, vivo, dinámico, armónico e indivisible, donde Cristo es la cabeza, unida a nosotros, sus miembros.
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Francisco Palau, vivió la Iglesia en clave de fe y de entrega incondicional, luchó y buscó hasta que le fue revelada su misión en la Iglesia. Una Iglesia que se le manifestó como Dios y los prójimos y a quien sirvió como misionero incansable, como escritor, apóstol y fundador.
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Palau llegó a la gran conclusión de su vida, la que le unificó y acabó con sus búsquedas: la Iglesia es antes que nada comunión, pero en el misterio, misterio de comunión, unidad y fuente de unificación con Cristo místico, fraternidad por realizar y proyectar, y realidad viva. La Iglesia le fue revelada como Dios y los prójimos. Esta es la proyección de Francisco en la historia y en la Iglesia.
- El Padre Palau cree en una Iglesia libre y la proyecta en libertad de misión y de actuación, ya que la misión se recibe de Dios. Sólo buscó una cosa: dar a conocer a la Iglesia y servirla y amarla en su Cuerpo Místico.
- La experiencia y mensaje eclesial de Francisco Palau, su magisterio y vivencia carismática, se prolonga en su obra fundacional, familia religiosa que nace de esa misma experiencia; en el hoy de sus hijas espirituales, las Carmelitas Misioneras Teresianas, herederas de su carisma de servicio y amor a la Iglesia, una Iglesia encarnada y amada, viva y presente en una humanidad de rostros concretos.
- El 24 de abril de 1988, Francisco Palau fue proclamado como beato por el Papa Juan Pablo II
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